Viaje "Fin de carrera"

Crucero Pullmantur Sovereing "Brisas del Mediterráneo"
Hace unos días volví del que ha sido nuestro viaje fin de carrera que, tal y como puede observarse en la imagen, consistió en un crucero por el mar Mediterráneo. 
Esta aventura la compartí junto a unos treinta y cuatro compañeros, y amigos, más. Algunos de ellos los conocía antes del viaje, con otros me he relacionado más en el crucero (antes no tenía mucha relación), no obstante, esta experiencia me ha servido para conocer aún más a todos ellos y me alegra enormemente.

El viaje comenzó el pasado sábado 21 de abril desde el puerto de Barcelona. Este mismo día, compartí viaje en AVE con algunos compañeros desde Sevilla a Barcelona, toda una mañana llena de risas y buenos momentos. Fue un previo a lo que estaba por venir. A eso de las 16:00 horas ya estábamos todos embarcados en el Sovereing - así es como se llamaba el crucero - y acudimos, después de pasar por el camarote, a la cubierta de la piscina donde nos esperaba la fiesta "Zarpamos" a cargo del equipo de animación del barco. 

El segundo día de esta experiencia estuvimos navegando por alta mar todo el tiempo por lo que tuvimos tiempo para conocer el crucero, disfrutar de sus encantos y conocernos mucho mejor todos los allí presentes. Al día siguiente atracamos en Túnez. Nuestro compañero Antonio no pudo desembarcar y disfrutar de la excursión debido a problemas de salud, cosa que nos afectó bastante, pues teníamos que dejar a un compañero, y en mi caso de habitación, en el barco mientras nosotros disfrutábamos de la primera salida. No obstante, hoy cuando lo pienso creo que Antonio hizo bien en quedarse en el crucero pues anduvimos bastante (tenía un problema en el pie) y tampoco vimos gran cosa, quizás lo más destacable sea el agobio al que nos vimos sometidos por los tunecinos que intentaban vendernos de todo, tanto por las calles de Cartago como por los zocos de Túnez. 

El tercer día estuvimos en Nápoles y Pompeya. Este último sitio me sorprendió gratamente pues las ruinas romanas estaban conservadas de una manera casi impensable, al andar por las calles podías sumergirte en la antigua Roma y transportarte a cómo vivían en aquella época. Además de poder observar al imponente Vesubio acechando desde no tan lejos.

El miércoles estuvimos en Roma, ciudad que ya conocía de un viaje anterior, pero no por ello la disfruté en menor medida. Volvió a sorprenderme la gran Fontana de Trevi y el gigantesco Colosseo, así como volvió a construirme un sentimiento de indignación e incertidumbre la gran Ciudad del Vaticano con su Plaza y su Basílica de San Pedro, en la que puede observarse tanto lujo y riqueza mientras otros, a los que ellos dicen ayudar, pasan hambre cada día.

El jueves estuvimos, en la que para mí, es la ciudad más bonita de Italia: Firenze (Florencia). Aquí realicé el papel de una especie de guía, pues como en Roma, yo ya había estado aquí y me conocía bastante bien la ciudad. Llevé a algunos de mis compañeros por la ciudad enseñándole las cosas más importantes y bonitas hasta llegar al "mirador de Florencia", la plaza de Miguel Ángel (Piazza Michelangelo), desde donde podía observarse una maravillosa panorámica de la bella Florencia (como puede verse en la imagen). En esta plaza me compré una bandera de Florencia que poco a poco los compañeros que compartieron esta experiencia conmigo van firmando y dedicando, cosa que desde aquí les agradezco.
Panorámica de Florencia desde la "Piazza Michelangelo"
Antes de visitar Florencia, estuvimos en Pisa viendo su más que conocida torre, situada junto al Duomo y al Bautisterio en la Plaza de los Milagros.

El último día de excursiones visitamos el pueblo francés de Villefranche, pueblo encantador que me sorprendió por su belleza, por otro lado característica de la costa azul francesa. Desde aquí cogimos un tren de cercanía que nos llevó hasta la ciudad de Mónaco. Esta ciudad es conocida por su alto nivel de vida, sus coches y su casino. Sin embargo, y aún sabiendo esto, he de reconocer que me sorprendió ver tal cantidad de coches de lujo, tantos yates en el puerto y tantos preciosos edificios. Asimismo me ilusionó poder ver el famoso circuito de Monte-Carlo que estaban preparando para la carrera de Fórmula 1 y el poder andar por él. 

Hasta aquí las excursiones, pero no todo el crucero han sido excursiones y visitas a ciudades. Para mí la esencia de este viaje ha sido compartirlo con compañeros y amigos, poder conocerlos más y conocer allí a nuevas personas, ya que conocí a gente de Cádiz, Córdoba, Sevilla, Lérida, Francia, Brasil y República Dominicana. 
El crucero ha estado lleno de anécdotas, de momentos grandiosos rodeado de los mejores posibles (exceptuando algunos que se quedaron en España muy a mi pesar), canciones que siempre nos recordaran esos momentos, grandes amigos, nuevos amigos, nuevos conocidos, nuevas experiencias y grandes imágenes que guardar en nuestra memoria para siempre.

Desde aquí me gustaría decirles a todos aquellos que compartieron esta experiencia conmigo GRACIAS. Pero en especial me gustaría agradecerles:
  • A Juan Diego Aragón, Eduardo Espinar y Antonio Cornejo ser los mejores compañeros de habitación posibles, los momentos "Osvaldo", la grata compañía y los buenos ratos cenando.
  • A Marina Eugenio, Alba Lezcano, Cinta García y Mamen González ser las mejores compañeras de mesa en el restaurante, las mejores vecinas y por aguantar tanto a Osvaldo.
  • A Regina García, Gracia Pérez y Juan Diego Aragón por estar ahí cuando sufrí la contractura y ayudarme con vuestros masajes a que se me aliviase el dolor (aunque para ello tuvierais que hacer más daño).
  • A Belén Caballero por ser de las pocas que entienden mis fotografías.
Un saludo, 
Daniel Fernández López.

PD: Podéis ver imágenes del crucero en mi galería de Flickr, a la que ya dediqué una entrada.

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